Fundación WWB Colombia destaca el valor de la evidencia y la participación de las comunidades para impulsar soluciones de impacto en salud
Ago 31, 2026
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“No hay que suponer, hay que preguntar”: la apuesta de la Fundación WWB Colombia por una innovación basada en evidencia
Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación WWB Colombia, participó en el Femtech Innovation Summit, realizado en el marco de GoFest 2026 de la Cámara de Comercio de Bogotá. En el evento, Konietzko hizo un llamado a dejar de diseñar soluciones desde los supuestos y avanzar hacia modelos que pongan a las mujeres y sus comunidades en el centro de las decisiones.
Sin evidencia ni participación directa de las comunidades, la tecnología y el capital son insuficientes para cerrar las brechas que enfrentan las mujeres rurales e indígenas en América Latina. Con esta premisa, Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación WWB Colombia, intervino en el panel “Salud sin fronteras: cerrando brechas de acceso para mujeres rurales e indígenas de Latinoamérica”, realizado en el Femtech Innovation Summit durante el GoFest 2026 de la Cámara de Comercio de Bogotá.
Durante la conversación, en la que participaron representantes de sectores como salud, inversión, innovación y acción humanitaria, se puso sobre la mesa una conclusión compartida: para generar soluciones con impacto real no basta con contar con recursos, tecnología o buenas intenciones; es necesario partir de evidencia y construir con las comunidades, especialmente con las mujeres que viven las brechas que se buscan transformar.
Para Konietzko, uno de los principales desafíos está en cambiar la forma en que se diseñan las respuestas a las problemáticas sociales y de salud. En lugar de asumir qué necesitan las comunidades, es necesario generar las condiciones para que puedan participar activamente en la construcción de las soluciones.
“No hay que suponer, hay que preguntar. Las comunidades no parten de cero: ya existen conocimientos, redes y capacidades que debemos reconocer. Y cuando hablamos de mujeres rurales e indígenas, involucrarlas en las decisiones no puede ser un paso al final del proceso; tienen que estar en la mesa desde el comienzo. El capital sin evidencia no es suficiente. La evidencia con capital, y con las comunidades en el centro, sí puede convertirse en una fuerza poderosa para generar impacto”, afirmó Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación WWB Colombia.
De investigar sobre las comunidades a investigar con ellas
Esta perspectiva hace parte de la experiencia que la Fundación WWB Colombia ha construido a través de su Fondo para la Investigación, desde donde ha apoyado:
- 141 proyectos de investigación apoyados
- +60 % de las investigaciones han priorizado metodologías participativas.
Esto implica pasar de investigar sobre las comunidades a investigar con ellas.
La apuesta responde a una premisa: una solución puede ser técnicamente innovadora y, aun así, no responder a las necesidades reales de las mujeres si no considera las condiciones económicas, educativas, digitales, culturales y de cuidado que determinan su posibilidad de acceder, participar y apropiarse de ella.
Durante el panel, Konietzko destacó que las brechas de acceso a la salud no pueden entenderse únicamente a partir de indicadores sanitarios. También es necesario preguntarse quién cuida, quién decide, quién tiene ingresos, quién puede desplazarse, quién cuenta con conectividad y, especialmente, quién está siendo escuchada.
En esta misma línea, la experiencia de la Fundación muestra el valor de co-construir soluciones con las personas y los territorios, con las personas y los territorios, articulando conocimientos y capacidades existentes y buscando soluciones que puedan sostenerse en el tiempo.
El éxito de la innovación se mide en el impacto, no solo en el prototipo
Otro de los mensajes centrales de la participación de Daniela Konietzko fue la necesidad de ampliar la definición de innovación y transformar la manera en que se mide su éxito.
Para la Fundación WWB Colombia, una innovación no debería evaluarse únicamente por su nivel de sofisticación tecnológica, la existencia de un prototipo o una patente, sino por su capacidad de ser apropiada y utilizada de manera cotidiana por las mujeres en sus propios territorios.
“Una tecnología que no logra responder a las barreras que enfrenta una mujer del Pacífico rural no es una innovación completa. El estándar de éxito tiene que estar en la apropiación real, en si la solución funciona para las personas a las que pretende servir. Y para saberlo necesitamos evidencia, evaluación y, sobre todo, escuchar a quienes están viviendo esa realidad”, señaló Konietzko.
Este enfoque también plantea una responsabilidad para quienes movilizan recursos. La inversión puede ser un habilitador fundamental para acelerar soluciones, pero su capacidad transformadora aumenta cuando está acompañada de conocimiento riguroso sobre las necesidades y dinámicas de los territorios.
La evidencia permite orientar mejor el capital; el capital permite convertir la evidencia en acción; y la participación de las comunidades permite asegurar que esa acción responda a la realidad.
Una agenda que requiere corresponsabilidad
El panel también puso de manifiesto que ningún actor puede cerrar por sí solo las brechas de acceso a la salud. La respuesta requiere la articulación entre organizaciones sociales, comunidades, universidades, sector privado, inversionistas, gobiernos y otros actores del ecosistema.
En este contexto, la Fundación WWB Colombia plantea una apuesta por generar y movilizar evidencia rigurosa y de acceso libre, producida junto con mujeres, universidades, investigadores y comunidades, para que las decisiones de política, inversión e innovación puedan partir de las realidades de los territorios y no de supuestos.
Esta visión implica también transformar el rol de las comunidades: de beneficiarias al final de la cadena a socias de diseño y agentes con capacidad de decisión.
La participación de la Fundación WWB Colombia en el Femtech Innovation Summit reafirma así su compromiso con una innovación orientada al impacto, que reconoce la evidencia como un insumo esencial para la toma de decisiones y que entiende la participación de las mujeres y sus comunidades como una condición para construir soluciones pertinentes, sostenibles y capaces de cerrar brechas.
El desafío es claro: ir al territorio, preguntar antes de diseñar y lograr que la evidencia llegue a quienes pueden convertirla en decisiones, inversión y acciones que transformen.