Tras llegar a más lugares del país y abrir camino en nuevos destinos como San Andrés y el Amazonas, Ofelia no está sola proyecta un 2026 con una convicción sólida: seguir ampliando su impacto en la prevención de las violencias basadas en género.
“El reto es seguir fortaleciendo las estrategias de sensibilización, conectar con los temas de cuidado, trabajar sobre los roles en los hogares y avanzar en la equidad dentro de las familias. También queremos integrar la salud sexual y reproductiva como estrategia preventiva, especialmente con mujeres jóvenes”, explica Johana Urrutia, directora de Programas de la Fundación WWB Colombia.
Durante 2025, la estrategia Ofelia no está sola fortaleció su presencia en el país y alcanzó una de sus mayores coberturas desde su creación. En total, 6.765 personas participaron en procesos de formación a través del Cine Taller, superando el 137 % de la meta anual, con presencia en 117 municipios de 25 departamentos, gracias a la realización de 155 espacios pedagógicos y al trabajo articulado con 48 aliados públicos, privados y comunitarios.
Encuentros comunitarios del Cine Taller Ofelia no está sola en diferentes territorios del país.
Uno de los avances más significativos del año fue la llegada a nuevos territorios como San Andrés y Providencia, Amazonas, Guainía y Norte de Santander, ampliando el alcance de la estrategia.
“La importancia de haber llegado a territorios como San Andrés y el Amazonas es que son regiones históricamente marginadas de las estrategias de prevención de violencias basadas en género y que, de acuerdo con las cifras, siguen siendo altamente afectadas. Hoy tenemos la oportunidad de llegar casi al 100 % del país gracias a alianzas público-privadas, como las construidas con Prosperidad Social y otros aliados”, precisa Johana Urrutia.
El impacto de Ofelia no está sola va más allá de los números. Cada espacio de encuentro abre conversaciones que, en muchos casos, antes no habían ocurrido en los territorios. Así lo cuenta Fani Areiza Moncada, facilitadora de la estrategia:
“Al inicio muchas personas preguntan: ‘¿Por qué vamos a hablar de género acá?’, como si fuera un tema ajeno. Pero al finalizar, esa duda se transforma. Empiezan a mirar la realidad con lentes de género, a comprender la importancia de hablar de igualdad y de eliminar las violencias, para que la vida en los territorios sea más segura”.
Espacios pedagógicos que promueven la reflexión y el diálogo sobre igualdad y prevención de violencias.
Su experiencia también da cuenta de los retos emocionales de trabajar en contextos atravesados por violencias profundas:
“Escuchar historias como la de Viviana, amenazada por su expareja, o la de Isaura, que perdió a su hermana víctima de feminicidio, es devastador. Pero también confirma por qué es urgente seguir: todas y todos somos dignos de derechos y necesitamos cuestionar los estereotipos que perpetúan el dolor y la exclusión”.
Nuevas voces que amplían la conversación
En 2025, la estrategia también abrió espacio a nuevas experiencias de facilitación. Nilden Josué Rengifo, facilitador de la Fundación WWB Colombia, lideró seis Cine Talleres —tres en Cali, uno en Guapi y dos en Tuluá—, aportando una mirada consciente sobre el rol de los hombres en la prevención de las violencias basadas en género:
“Ser el primer hombre facilitador en una iniciativa como esta fue un gran desafío, porque históricamente el principal agresor ha sido el hombre. Pero también fue una experiencia profundamente transformadora, que me exigió asumir el rol desde la responsabilidad, la conciencia y el compromiso”.
Facilitación de Cine Talleres que promueven la corresponsabilidad masculina en la prevención de violencias.
Uno de los principales aportes de Ofelia no está sola es su capacidad para articular formación conceptual con experiencias pedagógicas vivenciales. A través de metodologías participativas, la estrategia permite que las personas:
- Reconozcan violencias que suelen estar normalizadas
- Comprendan sus causas estructurales
- Identifiquen rutas de atención y mecanismos de protección
- Fortalezcan su autonomía y capacidad de decisión
De este modo, la sensibilización deja de ser un ejercicio abstracto y se convierte en una herramienta concreta para la prevención, la protección y el acceso efectivo a derechos.
De cara al presente y al futuro, la apuesta es clara: profundizar el cambio cultural.
“Necesitamos que este tema no solo se aborde en espacios comunitarios o de emprendimiento, sino también dentro de las empresas y en los espacios públicos. Que la calle, el trabajo y la vida cotidiana sean entornos seguros, inclusivos y libres de violencias para las mujeres”, concluye Johana Urrutia.